Por Guillermina Huarte

 

El feminismo está en disputa. Como toda lucha histórica y política es dinámica, está en tensión y en constante contradicción. Hoy una de esas disputas es porque sea interseccional, que reconozca la explotación capitalista, patriarcal y racista. Actualmente la vuelta de las “RadFem” implicó la construcción del odio y la violencia, puntualmente, hacia las compañeras trans, travestis, no binaries, varones trans y trabajadoras sexuales. Si el feminismo es interseccional o no es, ¿puede permitir esta línea dentro del movimiento?

Quienes son las RadFem?

Son una “red” de mujeres  “feministas”, que se proclaman por el abolicionismo de la prostitución y de la pornografía. Se proclaman en contra de las personas que rompen con la identidad genérica que les fue asignada al nacer. Rechazan los estudios y la teoria cuir. Tienen definiciones biologicistas entendiendo a las mujeres como “hembras de la especie humana“. Postulan que las mujeres trans y travestis no pueden ser mujeres por sus genitales.  Anuncian “su resurgimiento” en los espacios feministas y esto implica una grave violencia puntualmente a las personas que no son cis genero.

La página de facebook de “RadFem Argentina” es realmente nociva, violenta y discriminadora. El trato hacia las personas trans y travestis es inaceptable. Ignora la Ley de Identidad de Género, donde autopercibirse y nombrarse como una persona quiera o desee es un DERECHO, y no una patología. Si bien hecha la ley, hecha la trampa y que eso no es garantía del cumplimiento de todos nuestros derechos, ni tampoco funciona como debería, y que también es cierto que en miles de situaciones los derechos de las personas trans y travestis se ven nuevamente vulnerados, hasta el punto de que la expectativa de vida del colectivo no supera los 35 años, y que una ley debe ir acompañado de un proceso de integración y de cambio cultural, la Ley de Identidad de Género existe porque es una conquista de años de trabajo y lucha del movimiento LGTTTBIQ+. Es urgente entender que estas personas que se pronuncian como “feministas” pueden impugnar nuestras luchas, nuestro derechos y nuestras identidades.  ç

 

El 2019 comienza con una convocatoria de Alika para “interesadas” en ser “feministas radicales” con el objetivo de cambiar la consigna y la participación del 8M en la que solo estén incluídas las mujeres cisexuales. 

Ya el año pasado en diversas ocasiones las “RadFem” anunciaron su “vuelta”, tanto en la aparición de espacio feministas para disputar sus ideas trans odiantes de no incluír a las personas trans y travestis en consignas y marchas, como en pintadas que decían: “Googleá alika”, “las RadFem volvimos”.

Estos grupos difunden discursos de odio, también, a las trabajadoras sexuales. Hace un tiempo hackearon la cuenta de Georgina Orellano, la Secretaria General deAmmar- Sindicato de trabajadorxs sexuales de argentina-, publicando en su muro de facebook “Queremos anunciar el fallecimiento de Georgina Orellano a causa de un ACV. Al fin triunfó el abolicionismo”. Teniendo en cuenta que no sólo hostigan a las trabajadoras sexuales vía internet. Lo hacen en las marchas con insultos. Interrumpen sus charlas y actividades. Las persiguen políticamente. Las hostigan cuando salen a trabajar. Además de acusar a las trabajadoras sexuales de ser proxenetas en diversas ocasiones. 

Si bien el debate de trabajo sexual es más complejo, no puede leerse desde la perspectiva que lo hacen las “RadFem”, que además de descargar en las trabajadoras sexuales toda su violencia, las victimizan al decir que no elijen su trabajo y que todos sus derechos son vulnerados. Es urgente desmentirlo. Hay una larga e inmensa lucha de las trabajadoras sexuales por diferenciar el trabajo sexual de la trata de personas. Le guste a quien le guste, hay un colectivo de personas que ejercen el trabajo sexual que está organizado hace años luchando por el reconocimiento de sus derechos laborales. Es una deuda de las organizaciones, colectivos y personas feministas no reconocer a las trabajadorxs sexuales como sujetxs políticxs que están organizadxs por conseguir sus derechos, y que además son aliadxs en muchas otras luchas, y que lxs vemos en las calles cuando hay que estar. También reconozco que no toda posición abolicionista es inmediatamente “RadFem”, y esto es una apreciación personal. El feminismo “pro-sexo” no sólo disputa el reconocimiento del trabajo sexual, sino que disputa sentidos sobre la apreciación moral del cuerpo, del sexo, del placer, del deseo, tensionando una línea que pone constantemente en víctima a las personas que, de alguna forma u otra, ejercen o consumen el trabajo sexual.

 

Guillermina Huarte es Estudiante de eso que le llaman comunicación social. Lesbiana y feminista con orgullo. Pelea con facilidad. Quisiera que sea verano todo el año. Desconfía y reniega de la astrología.

Fuente: Enfant Terrible:

https://enfant-terrible.info/feminismos/el-nuevo-nombre-del-transodio-y-el-abolocionismo-radfem/

 

 

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