Por Jhosy Coronado

 

01/02/2019

Amílcar Figueroa: En primer lugar hay que entender que el conflicto que se mira hoy en Venezuela, hay que inscribirlo en las condiciones geopolíticas a nivel planetario y no hay que perder de vista la esencia global del capitalismo, particularmente del capitalismo occidental donde el hegemón del sistema, Estados Unidos ha entrado en retroceso en cuanto a su capacidad económica: la capacidad de producción de mercancía y ha entrado también en retroceso en términos geopolíticos en algunas regiones hacia el este del mundo, en fin, está perdiendo este papel con que surgió a raíz de la implosión de la Unión Soviética, prácticamente era el hegemón en el mundo unipolar. Ahora, por supuesto en estas circunstancias le costó mucho el avance de China y Rusia en algunos países de América Latina, el volumen de comercio avanzó, e incluso en países que ha ganado la derecha recientemente, cuando el presidente lanza una serie de bravuconadas como en Brasil, pero el nivel de comercialización hoy de Brasil con China es muy alto, hay cosas en las que ellos van a tener que manejarse y obviar para seguir adelante con su plan. Pero, dentro de estas circunstancias el imperialismo y los países digamos hegemónicos en el capitalismo, en la actual etapa, más que por los mercados, se plantean pegarle mano, controlar los reservorios estratégicos, reservorios que son finitos y que son imprescindibles su control para ejercer la dominación, entonces todos sabemos la cantidad de recursos que posee Venezuela en el subsuelo, y, por otro lado, ya que son dos cosas: la defensa de los reservorios de energía, de controlar digamos las reservas hídricas, las reservas de coltán, pero a la vez, el hecho de verse en la necesidad de impedir la influencia de otras potencias que a nivel internacional le son adversa. Esto es lo que está mediando acá y que yo diría que ese conflicto no tiene resolución a corto plazo, porque desde el punto de vista legal no hay basamento legal para deponer al presidente Nicolás Maduro y desde punto de vista de la cohesión de las fuerzas armadas, no han podido por más llamados que hagan los Estados Unidos a romper la unidad de las fuerzas armadas, y todavía el chavismo conserva gran cantidad de apoyo popular, impensable para el nivel de presión que ha habido, sobre todo la presión económica, por eso es que ahora apuntan a asfixiar más la dinámica interna de la nación, o sea para ver si logran quebrar o reducir a un mínimo el apoyo popular y después sería que haría una agresión. Yo creo que la intencionalidad es ésa, poner el gobierno contra la pared y obligar a una negociación en condiciones muy difíciles, o si no logran la negociación, una intervención, pero que no es mañana. Pasa por una escalada en ese proceso de asfixia.

Jhosy Coronado: Entonces un elemento que es indiscutible es que en todo este proceso la economía venezolana ha sufrido un estrangulamiento fuerte y los sectores populares son los que principalmente han asumido ese deterioro en la dinámica económica venezolana. ¿Cuáles serian las lecturas que usted pudiera tener de este proceso y cómo el pueblo venezolano lo está enfrentando?

AF: Obviamente que no es fácil para el pueblo venezolano porque el pueblo venezolano ha vivido por más de un siglo de una economía rentista fundamentalmente, de una economía minero exportadora y por más que por muchos años eran pocos grupos económicos, eran los únicos que percibían el ingreso petrolero, siempre quedaba algo que permeaba hacia las demás clases sociales, entonces más que bien Venezuela ha sido por mucho tiempo una nación privilegiada con un altísimo ingreso de divisas por habitante. Al estar ahora en una situación distinta, pues afecta un gran número de la población, por supuesto a las capas medias que son los que han utilizado de este beneficio de la distribución de la renta y que entra en desesperación muchos de sus miembros y esto ha producido, y esto hay que reconocer, una alta corriente migratoria producto de eso. Y una oposición interna hoy no existe para poner en peligro el gobierno, por eso es que los Estados Unidos se han pasado directamente a la oposición y prácticamente han instalado una persona desconocida por la propia oposición y para manejarlo ellos directamente. Esto también va a generar una serie de conflictos internos al interior de la oposición. Por supuesto que al intensificar al estrangulamiento económico, al profundizar la escasez de los productos de primera necesidad muy probablemente en un determinado tiempo la situación puede incidir en la correlación de fuerzas, pero esto nos digamos lo que estamos viviendo hoy. El gobierno tratará de tomar sus medidas para contrarrestar esto, pero el plan gringo va por ahí, es tratar de poner al gobierno (de Maduro) en el dilema: o negocia en unas condiciones muy difíciles o vamos a la guerra. Ir a la guerra sin fracturar la Fuerzas Armadas creo que no es la apuesta de los Estados Unidos en este momento. La apuesta de los Estados en este momento en América Latina es la expulsar fuerzas de la propia América Latina para atacar a Venezuela o fuerzas mercenarias. Veo menos la posibilidad de intervención armada directa

JC: Una de las principales matrices que se están imponiendo a nivel internacional es el carácter autoritario del gobierno Maduro, además de tratar de sobre exponer falencias o debilidades propias del sistema capitalista que se replicaron y que no se pudieron transcender; como el hecho de la burocracia, el hecho de la corrupción. ¿Cómo caracterizaría usted ese fenómeno lo que es hoy la dirección del proceso revolucionario?

AF: Efectivamente, hay una serie de vicios, muchos de ellos señalado por algunos de nosotros oportunamente, yo escribí por ejemplo en el 2009 un trabajo donde doy una caracterización del PSUV, Eso (la corrupción) ha incidido por supuesto en la molestia de algunos sectores politizados y radicalizados de la población. Pero, tampoco es que hay incidido drásticamente en el conjunto del chavismo, o sea, El PSUV sigue siendo el partido mayoritario en Venezuela, sigue teniendo altísima capacidad de movilización. En fin, desde luego, para plantearse un cambio de rumbo, lo que llama Nicolas “Un nuevo comienzo” habría que ver ¿Hacia dónde va este nuevo comienzo? ¿Hacia una postura más popular y más revolucionaria habría que empezar por hacer grandes correcciones al interior de los instrumentos de vanguardia, los instrumentos de conducción del proceso.

JC: ¿Cómo ve usted la reacción que está asumiendo dirección frente a esta coyuntura, cómo están las reservas morales populares y combativas de cada una frente a esta nueva coyuntura revolucionaria?

AF: El chavismo de base se ha radicalizado y se ha cohesionado, en las fuerzas armadas también el efecto ha sido más favorable al gobierno que a los que pretenden dividir, en fin yo creo que, por ahora no podría decirte cuando la crisis económica llegue a provocar hambre de verdad y otras carencias. Han amenazado por ejemplo con que va a ser lo imposible para que se produzca una escasez de gasolina. Veremos cómo será la reacción en este momento, pero por ahora no hay un quiebre del proceso, más bien, podemos decir que en la base popular hay una radicalización en contra de una intervención extranjera.

JC: ¿Y la derecha, cómo lo haría la base popular? No necesariamente el antichavismo sino los que se compraron el proyecto imperial.

AF: El problema sigue siendo un problema de clase. Las clases medias si ha habido mucha gente que ha sido asimilada por la cultura del capitalismo y le resbala (no le importa) el problema nacional. Una burguesía nacional no ha existido nunca en Venezuela y objetivamente no podrá existir, a mediano y largo plazo, eso no está planteado. En clases medias si tiene una captación de un cierto modelo el modo norteamericano sigue siendo una influencia. Fue muy importante hubo mucha influencia en Venezuela por la explotación petrolera, por lo que ha dado entorno a los campos petroleros, y ahora en esta época toda la cultura que se transmite por la mundialización de la información influye bastante. Pero ese no es el caso de las clases populares, de los trabajadores donde hay una grande reserva de gente que apoya a independencia nacional.


Amílcar Figueroa es escritor, historiador y editor en la editorial Trinchera del Poder Popular.

Jhosy Coronado es comunicador popular y militante del Frente Cultural de Izquierda (FCI).

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Sobre Revista Intersecciones

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