Por Guillermina Huarte para Revista Intersecciones

Fotografía: Camila Díaz

 

El 14 de junio se aprobó en la cámara de diputados la Ley de Interrupción Voluntaria del embarazo. Luego de ser rechazada siete veces, fue la primera vez que se trató el proyecto de ley, implicando un fallo histórico para el movimiento feminista, para las mujeres y personas con capacidad gestante del país.

 

Mucho se ha dicho ya sobre lo que sucedió el miércoles pasado, resulta dificil poner en palabras nuevas algo que desbordó tanto las redes sociales como nos desborda personal y emocionalmente. Reflexiones, fotos, notas, audios, videos circularon antes, durante y después de la aprobación del aborto en la cámara de diputadxs.

Sin dudas, esta victoria no puede pensarse sino como una síntesis de la acumulación política del movimiento feminista del país. La historia de lucha feminista que nos antecede es fundamental para entender el alcance que tuvo la demanda por el aborto legal, seguro y gratuito.

 

Detrás de los pañuelos verdes que llevamos a todas partes, de la vigilia del 13 de junio en la que miles y miles de personas durmieron en la calle, de la apropiación del espacio público, de los mecanismos de seguridad pensados para cuidarnos, de garantizar que todas pudiesen ver la sesión en vivo y en directo a través de pantallas, detrás de ese grito unificado por el aborto legal entre lágrimas y abrazos que salieron de nuestros cuerpos, de los saltos desde las puertas del Congreso que se desplegaron como una ola por las calles.Detrás de todo eso que se plasmó en esas veinticuatro horas hay política, organización y conciencia.

 

Forzamos el debate en el espacio público con nuestros conceptos teóricos y nuestras elaboraciones políticas. Conseguir la media sanción es producto de esa larga trayectoria. En los 70, antes de ser interrumpidas por la dictadura, tuvimos experiencias organizativas en torno al feminismo como la Unión Feminista de Argentina (UFA) impulsada por María Luisa Bemberg. Este espacio tuvo incorporaciones de militantes del Partido Socialista de los trabajadores (PST) que a su vez crearon la revista Muchacha que sirvió también para conseguir que el partido tome reivindicaciones feministas. Por estos años se conformó el Frente de Liberación Homosexual (FLH), integrado por el destacado activista Néstor Perlongher, entre otrxs, y que también hicieron una campaña por la derogación del decreto que prohibía la información y difusión de métodos anticonceptivos.

A partir de 1986 se comienzan a organizar los Encuentros Nacionales de Mujeres (ENM), experiencia que se mantiene ininterrumpida hasta nuestros días, que actualmente significa una de las instancia más importantes para las activistas mujeres, trans, travestis, lesbianas, trabajadoras sexuales y organizaciones autónomas y partidarias, sociales y políticas que van puliendo cuestiones de género, feministas y de disidencia sexual hacia adentro, posiblemente porque la existencia del ENM en sí mismo presiona para que esto suceda. Este acontecimiento es impulsado por militantes que fueron expulsadas al exilio durante la última dictadura cívico-militar que vivimos en el país, y que tuvieron contacto con los movimientos feministas de Francia y Estados Unidos. Se realizan a partir de la necesidad de retomar las discusiones que atraviesan al género en las cuestiones políticas y donde también tuvo mucho que ver la cuestión de los Derechos Humanos.  En 1987 se conforma lo que podría sentarse como primer precedente de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que fue la Comisión por el Aborto Legal, impulsada por Dora Coledesky y sectores del movimiento LGTB. La experiencia de los ENM es de suma importancia por dos motivos. El primero es porque en los últimos años avanzó a pasos agigantados en términos de visibilidad y nivel de convocatoria, lo que hace posible también la profundización y complejización política del feminismo. Y por otro, porque aquí es donde comienza a gestarse la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, seguro y gratuito, en el año 2003.

 

La Campaña lanzada oficialmente en el 2005, se formó en torno a tres objetivos fundamentales: instalar en la sociedad el debate por la despenalización de aborto, exigirle al Estado que garantice esto como un derecho humano fundamental y la necesidad de anticonceptivos para no abortar y de la educación sexual integral para decidir. En 2006 comienza a elaborar colectivamente la Ley de Interrupción voluntaria del embarazo. Ese mismo año será presentada por primera vez en la Cámara de Diputados de la Nación.

El trabajo impecable y que requirió de muchísima paciencia que realizó la campaña logró dos de sus principales objetivos: lograr instalar en la sociedad que el aborto es un problema de salud pública, donde mueren las mujeres y personas con capacidad gestante que no acceden a lugares seguros, y por ende abortar es un privilegio de clase; y lograr su aprobación en la Cámara de Diputados, 12 años después de su primera presentación.

Sin embargo, logró más que esos tres objetivos, y eso tiene que ver con la capacidad que tuvo para articular con distintos espacios políticos e instituciones. Capacidad para extenderse por todas las provincias, para romper con el silencio al que fue siempre sometido el aborto.

Tampoco puede pasarse por alto el impacto de una estrategia novedosa y de fuerte impacto como la del pañuelo verde- que de hecho se agotó en los últimos meses- y lo que significó llevarlo en el cuello a cualquier marcha, en las mochilas durante todo este tiempo para posicionarnos en esa disputa silenciosa que también es política y que es simbólica.

 

En un contexto donde el aborto es criminalizado y clandestino, donde es condenado al silencio y a la soledad, existe la conmovedora militancia de las Socorristas en red, un grupo de mujeres y lesbianas organizadas para acompañar abortos con misoprostol. Organizarse desplegando y profesionalizando estrategias que permitan que sea el aborto sea seguro, tejiendo redes con personas de distintos puntos del país para pasar información y acompañar a mujeres que deciden abortar. Así como también es correcto visibilizar también la experiencia de Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto surgido en 2009. Impulsaron y gestionaron una línea telefónica pública y de fácil acceso que brinda información completa sobre cómo utilizar el misoprostol para realizarse abortos seguros en la propia casa hasta la semana 12 de embarazo inclusive.

 

Corresponde también mencionar la masificación del feminismo argentino a partir de la aparición de la colectiva Ni Una Menos. Surge en el 2015 como denuncia a los femicidios y a la violencia machista y patriarcal con la que lidiamos todos los días y automáticamente se torna masivo y comienza a jugar un rol de motor de muchas de las demandas históricas del movimiento feminista, entre ellas, que el aborto sea ley. La masificación de Ni Una Menos aportó muchísimo a la divulgación del feminismo. La viralización de estos acontecimientos tuvo repercusión a nivel mundial (la consigna se replicó en muchos países de Latinoamérica e incluso se tradujo al italiano, al alemán, al francés) y fue clave para la conformación del

Paro Internacional de Mujeres, que tuvo lugar a partir del 19 de octubre de 2017. Otro fenómeno destacable es el rol decisivo y protagónico que tuvieron las actrices, artistas y personajas públicas (Eriva Rivas, Sofía Gala, Malena Pichot, la Señorita Bimbo entre otras) haciendo masivo el diálogo sobre el aborto y con una gran llegada a las más jóvenes.

 

De aquí en adelante también el papel que cumplieron las adolescentes en todas partes del país fue crucial, transformándose en figuras claves de las organizaciones estudiantiles en los secundarios. Muchas empezaron a juntarse para denunciar la violencia machista en sus escuelas y luego tomaron la bandera de la transversalidad del feminismo e incluso tomaron colegios para pronunciarse a favor del aborto durante el día de su tratamiento en el Congreso. La intervención de Ofelia Fernández en el debate en comisiones de la Cámara de Diputadxs es un ejemplo de cómo la lucha feminista permeó en militancia estudiantil. Su

discurso con una clara posición política y afirmando fervientemente, como lo hiciese el Che, queno hay nada más grande que el amor a la libertad que el odio a quien te la quita logró emocionar a todxs los presentes.

 

También el feminismo logró interpelar a grandes sectores de la sociedad, y sobre todo a las mujeres, con la ola de escraches y denuncias a figuras públicas (docentes, conductores de tv, músicos, jugadores de fútbol, etc.).

 

El dinamismo que alcanzó el movimiento se convirtió en motor de lucha durante los últimos años. Los reclamos del feminismo hoy contemplan un amplio abanico de fuerzas políticas, que se hacen visibles tanto en las calles, en la organización de marchas o movilizaciones como en las posiciones de diputadxs de distintos espacios políticos que votaron a favor de la despenalización del aborto.

 

A pesar de los diversos argumentos que expusieron lxs diputadxs que votaron a favor, quedó en claro que estamos ante un problema de salud pública, en donde las que mueren son las que no pueden pagar un aborto en una clínica, y esta es una de las causas fundamentales por las que el aborto debe ser legal. Pero también su legalización y despenalización implica inevitablemente la autonomía sobre nosotras mismas, y el derecho al goce de nuestra sexualidad al igual que los varones heterosexuales. Poder decidir sobre nuestros propios cuerpos, y sobre nuestra vida. Que la maternidad sea deseada o no sea. Mientras más conquistas tenemos, más radicalidad tienen nuestros reclamos, y es justo. Siglos de opresión machista y patriarcal son los que cargan nuestros cuerpos feminizados y nuestros cuerpos disidentes.

 

A horas de la noticia sobre la media sanción salieron convocatorias en otros países de América Latina para ir por el aborto legal. Nuestra lucha es interseccional, intergeneracional e internacional. Somos producto colectivo de toda esta larga historia de lucha feminista. Somos las que estuvimos más de 24 hs esperando el resultado final, refugiadas en abrazos, frazadas, mates y con el glitter verde corrido y desprolijo. Somos la preciosa analogía de las locas del pañuelo blanco, pero con el pañuelo verde atado al cuello. Se dice que somos la nueva ola que todo lo desborda, todavía no sabemos, pero si hay algo claro es que de acá no se retrocede.

 

 

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.