Por Nicolás Segal

 

Desde su aparición en 2013, el Manifiesto por una Política Aceleracionista provocó una agitada discusión en los ambientes políticos de izquierda al proponer un marco de referencia alternativo al modelo tradicional de Clase y Partido, bajo la motivación de los desafíos que las corrientes posestructuralistas y posmarxistas han planteado al marxismo. En oposición a lo que los autores aceleracionistas consideran “política folk”, de orientación particular, reactiva al cambio, la propuesta del aceleracionismo reclama la recuperación un horizonte estratégico, de orientación universal. Se trataría de reunir al pensamiento de izquierda con una posición favorable al progreso técnico, bajo la concepción del cambio tecnológico como una suerte de plataforma de lanzamiento para una práctica política global tendiente a la construcción de un horizonte social post-capitalista. En esa perspectiva, los aceleracionistas evalúan que el reemplazo de trabajo humano por la automatización de la producción es un proceso inevitable y deseable y proponen una utopía post-laboral como nuevo eje articulador de la política.

Este artículo discute las eventuales implicancias de ese modelo post-salarial en las políticas emancipatorias. A partir de una revisión de la literatura económica sobre desempleo tecnológico, se propone una hipótesis alternativa: que la narrativa del “fin del trabajo” constituye una representación errónea de las actuales tendencias del capitalismo. La excesiva atención que los autores aceleracionistas prestan a la oferta de factores contrasta con los grandes problemas contemporáneos que la economía heterodoxa se propone poner en discusión: creciente desigualdad de ingresos, insuficiencia de demanda y desregulación comercial y financiera. De este modo, la aceptación acrítica de la premisa del “fin del trabajo” podría llevar al aceleracionismo a constituirse en una forma de legitimación del actual orden neoliberal.

Este argumento se organiza en seis secciones. Luego de esta introducción se reseña el punto de vista de los autores aceleracionistas sobre el debate del desempleo tecnológico y la incidencia de esas opiniones en la formulación de su estrategia política. La segunda sección consiste en una exposición crítica del argumento mainstream del desempleo tecnológico. La tercera parte presenta la perspectiva alternativa de la literatura económica heterodoxa. La cuarta sección aclara por qué este rechazo a la utopía post-laboral no tiene una intención moralizante. Por último, en la quinta sección se presentan las conclusiones.

 

Camila Baron*

Gabriela Mitidieri**

Fotos: Ariel Feldman

       ¿Qué pasó el 8A? Todavía nuestros cuerpos sienten los embates de tantos días arduos, del remolino de sensaciones y emociones que nos recorrieron durante estas últimas horas de espera, ansiedad y organización. Nuestra histórica demanda cruzó fronteras, entró en cada casa, en cada lugar de trabajo, desbordó las calles, permeó todos los espacios pero no pudo con el anquilosado conservadurismo del Senado.

        El proyecto que había tenido media sanción en la Cámara de Diputados el 13 de junio fue rechazado en una de las madrugadas más frías y húmedas del año por 38 votos contra 31. Aunque en los principales diarios ya no sea noticia nosotras sabemos que somos una revolución viva y que estamos escribiendo la historia. Seguimos intentando ponerle nombre a lo que vivimos durante la jornada del 8A. Reivindicamos nuestra búsqueda incesante y siempre abierta; no está escrito aún hacia dónde se mueve (y nos empuja) la fuerza del feminismo.

 

 

Fotografía: Tropas del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en las calles de Managua, en julio de 1979 / lcr-lagauche.be

En julio de 1979 triunfó una auténtica revolución, que reunía un levantamiento popular, la autoorganización de las ciudades y de los barrios insurgentes, así como la acción del FSLN, una organización política cívico-militar de inspiración marxista-guevarista.

Este artículo es continuación de una serie de artículos elaborados por el autor sobre Nicaragua:

 

 Primera parte: ¿De dónde viene el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo? 

Segunda parte: Nicaragua: La evolución del régimen de Daniel Ortega desde 2007

 

 

Por Lucas Malaspina y Nicolás Rubinstein

 

Las fichas que mueve Facebook para revertir el escándalo de Cambridge Analytica.

La conferencia anual de Facebook para desarrolladores (F8) recibió una previsible atención especial este año, en medio de la peor crisis de la compañía. Pero con excepción de la apertura de Mark Zuckerberg, el evento siguió su propia agenda. Un dato indicativo de que los cambios recientes en las políticas de privacidad -incluida la adopción del protocolo europeo GPDR- tienen un alcance superficial, aunque nada de esto permitió revertir la cuesta arriba de la compañía tras el escándalo de Cambridge Analytica. Un análisis de los nuevos anuncios a la luz de los debates más actuales sobre los usos de las tecnologías, que involucran a otros gigantes como Google y Apple.

Time well spent -de traducibilidad múltiple: tiempo bien gastado, bien usado o bien invertido- es un concepto promovido por Tristan Harris, quien paradójicamente ostentó el título de diseñador ético en Google y abandonó la compañía en 2016, en aras de combatir la “crisis de atención digital” provocada deliberadamente por los gigantes de Internet y las nuevas tecnologías. A estos efectos creó una fundación llamada Centro por una Tecnología Humana, escribe artículos, imparte charlas TED, organiza actos y otros eventos, mientras sus seguidores se multiplican en todo el mundo -lo que se dice todo un militante (no sólo) 2.0. Entre sus laderos se cuentan otros renegados como el ex asesor de Facebook Roger McNamee, en sintonía con las impactantes declaraciones que en su momento hizo Chamath Palihapitiya, otrora importantísimo ejecutivo, cuando confesó su arrepentimiento por contribuir a desarrollar una herramienta que está “desgarrando el tejido social”.

En enero de este año, casi una eternidad antes del affaire Cambridge Analytica, Zuckerberg utilizó el eslogan pergeñado por sus detractores para fundamentar un cambio de orientación en su plataforma -que ya venía siendo sacudida por su responsabilidad en la difusión de las famosas fake news. ¿Se trató de un gesto genuino o de una apropiación cínica con fines espurios? Ante una creciente sensación de aburrimiento, hastío y hasta culpa que se apodera de nuestra experiencia digital, los nuevos algoritmos pretenden favorecer las “interacciones significativas”, reemplazando criterios puramente cuantitativos. El objetivo no es otro que retener a los usuarios. Las medidas dirigidas a aplacar la desconfianza hacia las políticas de privacidad también deben ser entendidas en esta clave. La diferencia con la propuesta de Harris es sutil pero gigantesca. Según la publicación especializada The Verge, este promete ser el próximo gran debate en el ámbito de la tecnología.

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.