Reseña de Nick Srnicek y Alex Williams, Inventing the Future. Postcapitalism and a World without Work. Londres: Verso, 2015.

 

Tal vez los flujos todavía no están lo suficientemente desterritorializados, ni lo suficientemente decodificados

Gilles Deleuze y Felix Guattari

 

Por Facundo Nahuel Martín

 

¿Heredaremos la historia?

Miguel Enríquez, dirigente del MIR chileno, dio en 1973 un importante discurso convocando a la resistencia contra las fuerzas golpistas que se preparaban por entonces para derrocar a Allende. Al cierre de su discurso pronunció una frase que se ha hecho conocida en el activismo latinoamericano: “¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!”. La frase, un curioso llamado a ir hacia adelante pronunciado en un adverso contexto de resistencia, expresaba un fondo de sentido epocal que hoy parece perdido. El marxismo predominante en el siglo pasado se caracterizó, en la mayoría de sus expresiones, por un optimismo más o menos ingenuo ante los procesos de modernización, confiando en que la dinámica de la historia como tal, motorizada por el desarrollo de las fuerzas productivas o lo que fuera, empujaba hacia la emancipación social. Se trataba entonces de “hacer avanzar” a las fuerzas de la historia, en su curso tanto liberador como inevitable, hasta llevarlas más allá del capitalismo. En ese camino podían aparecer retrocesos, traspiés, derrotas incluso, pero todo ello tendría el signo de lo transitorio, de lo pasajero. En última instancia, “la historia” prevalecería, y con ella nuestro triunfo, el triunfo de la izquierda, se revelaría inevitable. Esta convicción, no siempre tematizada del todo, ha estado implícita de manera casi omnipresente en los sedimentos profundos de la cultura de izquierdas del siglo XX.

Hoy podemos decir que la sensibilidad de izquierdas se ha invertido radicalmente en el punto en cuestión. Al parecer, de existir algo como las “fuerzas de la historia”, éstas no son las nuestras sino las del capital. Ya no se trataría de propulsar el progreso histórico sino de detenerlo o al menos demorarlo, echando mano (por recuperar la metáfora de Walter Benjamin) al freno de emergencia de la historia. Las personas nos sentimos llamadas a resistir frente a un sentido de la historia que es propulsado exclusivamente por el capital y los Estados que lo secundan. El neoliberalismo ha sido tan exitoso en su tarea de monopolizar la idea misma de modernidad que identificamos de modo inmediato la modernización con su agenda, la de gobiernos y empresarios. Como si ser de izquierdas fuera proteger los remanentes de lo capitalista viejo contra lo capitalista nuevo, o incluso soñar con el retorno imaginario a un estado de socialización precapitalista.

 

Las dudas que desató la maniobra de aprovechamiento de datos personales: ¿cuántos casos como el de Cambridge Analytica siguen en marcha? ¿Quién controla la información que las aplicaciones obtienen de nosotros? ¿A dónde se dirige la relación entre redes sociales, circulación de noticias y política?

 

Por Claudio Katz

A mitad de su mandato Macri no puede ocultar el monumental abismo entre sus promesas y la realidad. Auguraba una lluvia de dólares para bajar la inflación, con alto crecimiento, creación de empleos, boom de emprendedores y erradicación del asistencialismo.

También pronosticaba una drástica reducción del déficit fiscal y un manantial de dinero para obras públicas proveniente del fin de la corrupción. Proclamaba, además, que el “retorno al mundo” sería premiado con un gran financiamiento productivo y una expansión de las exportaciones.

El incumplimiento de estas previsiones fue muy visible desde el principio. Por eso el gobierno trasladó el despegue para el segundo semestre y luego pospuso el debut para el año siguiente. Ahora disfraza con nuevas artimañas sus magros resultados.

 
Por Miguel Urbán

Hoy se cumplen cuatro años de Podemos. Cuatro años de aquel manifiesto “Mover ficha” que inició una aventura política extraordinaria, contradictoria, intensa, desbordante. Cuatro años de disputa abierta con el Régimen, sus partidos y poderes fácticos. Cuatro años tratando de recoger el impulso de la calle y patear el tablero político. Cuatro años que han dado para mucho. También para la propia transformación de Podemos.

Mucho se habló durante nuestros primeros meses de vida de la “hipótesis populista” y del efecto novedad de la “nueva política”. Pero siempre hubo dos condiciones previas que pasaron más desapercibidas: la sensación de desborde, con la gente haciendo política sin esperar a nadie, la auto-organizacion popular, creando y animando Círculos aun cuando no existía una estructura de partido formal, lanzando propuestas, echando raíces en sus territorios en un proceso de empoderamiento popular que venía directamente del espíritu del 15M; y, por otro lado, el efecto sorpresa, esa “guerra relámpago” que buscaba pillarles con el pie cambiado antes de que “nos tomasen la medida”. Algunos criticamos entonces que poner todos las energias en un asalto institucional fulgurante, renunciando a una complementaria construcción interior y periférica en paralelo más pausada y sólida, corría el riesgo de debilitar los pilares de ese “cambio político” en marcha. Hoy ya nadie duda en Podemos de que la “máquina de guerra electoral” por sí sola no bastaba.

Constatar esta insuficiencia no es solo una cuestión ideológica, sino también de pura táctica política. En este tiempo, el Régimen se ha recompuesto en parte del golpe inicial, ha generado sus propios antídotos, desde Pedro Sánchez a Ciudadanos, pasando por Felipe VI. El contraataque hace tiempo que está en marcha. El Régimen se defiende atacando. Intenta cerrar por arriba una crisis mientras muerde a quienes siguen señalándola como lo que es: una herida abierta. No les pongamos fácil devolvernos los golpes.

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.