Por Claudio Katz1

 Los dilemas que afronta Argentina en diciembre volvieron a emerger con gran intensidad. Macri lanzó su atropello neoliberal y chocó con una monumental reacción popular. Logró aprobar la ley contra los jubilados, pero a un costo político altísimo que licuó su avance electoral. La victoria pírrica que consiguió en el Parlamento no compensó lo perdido en las calles. Confrontó con los sindicatos y los movimientos sociales, abrió un severo conflicto con su base social, erosionó el idilio con el PJ y la CGT y desnudó su virulento perfil represivo.

 El gobierno adelantó la votación sabiendo que el tiempo le jugaba en contra. Tuvo que levantar la sesión inicial (con o sin quórum) ante la magnitud de la protesta. Luego militarizó el Congreso, redobló la extorsión de los gobernadores, reforzó las amenazas judiciales y acentuó la intimidación mediática. La oprobiosa ley que impuso deslegitima su gestión ante la mayoría de la población.

 UNA SUBLEVACIÓN MAYÚSCULA

 Macri concertó un pacto con los gobernadores, para financiar la reelección de Vidal y sus colegas del interior con los ingresos de los jubilados. Negoció con la zanahoria y el garrote. Prometió facilitar el endeudamiento de las provincias y amenazó con bloquear el pago de los sueldos.

 El mismo combo utilizó con la jerarquía sindical. Garantizó el manejo burocrático de las obras sociales y la ilegalización de 300 gremios opositores. Pero también insinuó la multiplicación de los encarcelamientos por negocios turbios, que ya provocaron la caída del “Pata” Medina.

 La sensación que Macri arrollaba duró poco. Al concentrar su ataque en el sensible tema de los jubilados desató la indignación. Todos sus engaños se estrellaron con la masiva oposición registrada por las encuestas. Los disfraces utilizados para vender la “reparación histórica” no dieron resultado. Nadie pudo “comunicar bien” el descarado robo al sector pasivo.

 La respuesta popular sumó sectores y descolocó a los aparatos. Comenzó con marchas sindicales y una variada sucesión de actos que culminaron en la impactante manifestación de los movimientos sociales. Hasta la CGT tuvo que despertarse con un paro que anuló, relanzó y finalmente obstruyó. La inmensa movilización de medio millón de personas retrató el descontento general. Diversas organizaciones confluyeron en un mitin de elevada combatividad y densidad social.

 Numerosos votantes de Cambiemos se sumaron (o convalidaron) la protesta. Por eso Macri ni siquiera consideró la convocatoria a una marcha derechista de la clase media contra los sindicatos. La receta de abril quedó desactualizada. Esta vez una parte de sus seguidores acompañó a los jubilados con impactantes cacerolazos nocturnos.

 

Por Adrián Piva

16 de Diciembre de 2017

La pregunta sobre el carácter del gobierno Cambiemos ha recibido dos grandes respuestas. La primera, centrada en una determinada definición de su objetivo principal, puede sintetizarse en la expresión “gobierno del ajuste”. La segunda, que puso énfasis en la composición del personal de gobierno puede resumirse en su definición como “gobierno de los CEOS”. Ambas respuestas encuentran fundamentos en aspectos contrastables de la composición y acción del gobierno. Es indudable que desde su asunción ha llevado a cabo medidas que apuntan – no siempre de manera consistente – a la reducción del gasto público, centralmente la reducción de subsidios al transporte y la energía, y a la redistribución regresiva del ingreso. También es innegable que desde 1983 nunca ha habido tantos funcionarios procedentes del mundo empresario, en particular, de la alta gerencia. Sin embargo, un análisis riguroso de la acción y los resultados de gobierno nos da una imagen más matizada. La magnitud del ajuste es más bien modesta en términos comparativos y la orientación general de las políticas – sobre todo a la luz de las medidas efectivamente implementadas, más allá de los intentos iniciales del gobierno – no responde linealmente a una fracción o agrupamiento empresario. Si esto es así, y aquí sostendremos que efectivamente lo es, el problema de la caracterización del actual gobierno permanece abierto. En lo que sigue intentaremos dar algunos argumentos a favor de la hipótesis de que el rasgo más específico de este gobierno es su objetivo de restaurar la autoridad del capital a nivel social y en el lugar de trabajo. Pero también que ha sido capaz de presentar esta tarea como la de una restauración del orden y la autoridad de la ley sin más adjetivos. Dio así expresión a la demanda de orden de amplios sectores de la población y encontró de ese modo fundamentos para la construcción de consenso en torno al programa restaurador.

 

Daniel Bensaïd

Traducción: Valentín Huarte

En este texto, que sirvió de base para un informe presentado en el IIRF (Institut international de recherche et de formation), en el marco de un ciclo sobre la revolución cubana llevado a cabo en abril-junio 1985, Daniel Bensaïd vuelve sobre la forma en que la revolución cubana ha planteado cuestiones centrales para toda estrategia revolucionaria.

En este breve informe sobre la revolución cubana, examinaremos tres cuestiones centrales para el desarrollo de la revolución socialista:

  1. Una situación específica de dualidad de poder y la transformación por transcrecimiento de una revolución democrática en una revolución proletaria.
  2. La formación de una dirección revolucionaria en el curso mismo de ese proceso.
  3. El acto de nacimiento de un Estado obrero y sus características particulares.

Es inútil remarcar en esta introducción la importancia que reviste hoy en día volver sobre la revolución cubana, con el fin de identificar las numerosas similitudes y las diferencias con el proceso revolucionario en curso en Nicaragua.

 

Alex de Jong

El asedio de Kobane por parte del Estado Islámico (EI) y su defensa tenaz por fuerzas mayoritariamente kurdas atrajo la atención internacional sobre el PYD (Partiya Yekîtiya Demokrat, Partido de la Unión Democrática) del Kurdistán sirio. El PYD es la principal fuerza política kurda en gran parte del norte de Siria, donde tiene una gran influencia en tres enclaves o “cantones” de las zonas de mayoría kurda. En noviembre de 2013 estableció en esos cantones la administración transitoria de Rojava (Kurdistán Occidental). El objetivo declarado del proyecto Rojava es construir una sociedad liberada y democrática, con igualdad de derechos para las mujeres y en la que puedan convivir diferentes grupos étnicos y religosos. La inspiración ideológica de este proyecto proviene del pensamiento del PKK (Partiya Kerkerên Kurdistanê, Partido de los Trabajadores del Kurdistán), del Kurdistán turco, y de su dirigente Abdullah Öcalan. Entre comienzos y mediados de la década de 1990, el PKK libró una feroz guerra de guerrillas contra el Estado turco y hoy sigue siendo una fuerza significativa por sí mismo y a través de su influencia en otras organizaciones. Al principio, el PKK profesaba una ideología “marxista-leninista”, pero el movimiento experimentó después profundos cambios ideológicos, especialmente tras la captura de Öcalan en 1999. El PYD niega que existan vínculos organizativos con el PKK, pese a que fue creado por miembros sirios del PKK y se reclama de la misma ideología que el PKK actual.

Compartinos tus ideas

¿Tenés algo que te gustaría compartir con nosotros?
¡No dudes en enviarlo!

Enviar artículo

Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.