Cinzia Arruzza

Hacia fines de los noventa, Nancy Fraser y Judith Butler entablaron un interesante debate con respecto al carácter “meramente cultural” de la performatividad de género y la opresión sexual. Aunque ambas estaban de acuerdo en que la opresión de género se funda en condiciones materiales y tiene efectos materiales, estaban en desacuerdo con respecto a lo que queremos decir por “material”, y con la relación que el modo de producción capitalista tendría con la performatividad de género y la opresión sexual. En su artículo “Merely Cultural”, en respuesta a algunas de las objeciones que Fraser sostiene respecto a El Género en Disputa, Butler remarcó el rol de la heterosexualidad normativa al interior del modo de producción capitalista.[1] Refiriéndose al análisis marxista de la centralidad que tendría la familia en la reproducción de la fuerza de trabajo, Butler intentó mostrar que la heterosexualidad normativa, en conjunto con la falta de reconocimiento que en consecuencia se tendría de la homosexualidad y de otras formas de elección del objeto de deseo sexual, es una herramienta formidable para la perpetua reproducción de la familia mononuclear y heterosexual. En otras palabras, lejos de ser un hecho meramente cultural, la heterosexualidad normativa jugaría un rol crucial para el modo de producción en sí mismo y para el proceso de reproducción social como un todo.

En su respuesta a este artículo, Fraser saludó “la dedicación de Butler, en su ensayo, a identificar y recuperar los aspectos genuinamente valiosos del marxismo y el feminismo socialista de los setenta que las modas políticas e intelectuales de la actualidad conspiran para reprimir”[2], pero la criticó por mostrar una cierta tendencia a confundir lo que es “material” y lo que es “económico”. De acuerdo con la distinción de Fraser, lo primero implica una serie de formas de discriminación sexual y de género implementadas y reproducidas por prácticas e instituciones sociales, tales como la educación y los sistemas de salud, mientras que lo “económico” refiere a las relaciones de producción. La opresión sexual tiene una dimensión propiamente material en ambos enfoques; tiene consecuencias para la vida de las personas y se sostiene en instituciones sociales, que no pueden ser vistas como mero lenguaje y actos de discurso, o como una mera falta de reconocimiento simbólico. Pero lo que no queda claro en el discurso de Butler es si la heterosexualidad normativa debiera también ser considerada un componente constitutivo de las relaciones de producción. Por ejemplo, ¿juega o no un rol estructurante en la división del trabajo?

 

Por Claudio Katz1

 Los dilemas que afronta Argentina en diciembre volvieron a emerger con gran intensidad. Macri lanzó su atropello neoliberal y chocó con una monumental reacción popular. Logró aprobar la ley contra los jubilados, pero a un costo político altísimo que licuó su avance electoral. La victoria pírrica que consiguió en el Parlamento no compensó lo perdido en las calles. Confrontó con los sindicatos y los movimientos sociales, abrió un severo conflicto con su base social, erosionó el idilio con el PJ y la CGT y desnudó su virulento perfil represivo.

 El gobierno adelantó la votación sabiendo que el tiempo le jugaba en contra. Tuvo que levantar la sesión inicial (con o sin quórum) ante la magnitud de la protesta. Luego militarizó el Congreso, redobló la extorsión de los gobernadores, reforzó las amenazas judiciales y acentuó la intimidación mediática. La oprobiosa ley que impuso deslegitima su gestión ante la mayoría de la población.

 UNA SUBLEVACIÓN MAYÚSCULA

 Macri concertó un pacto con los gobernadores, para financiar la reelección de Vidal y sus colegas del interior con los ingresos de los jubilados. Negoció con la zanahoria y el garrote. Prometió facilitar el endeudamiento de las provincias y amenazó con bloquear el pago de los sueldos.

 El mismo combo utilizó con la jerarquía sindical. Garantizó el manejo burocrático de las obras sociales y la ilegalización de 300 gremios opositores. Pero también insinuó la multiplicación de los encarcelamientos por negocios turbios, que ya provocaron la caída del “Pata” Medina.

 La sensación que Macri arrollaba duró poco. Al concentrar su ataque en el sensible tema de los jubilados desató la indignación. Todos sus engaños se estrellaron con la masiva oposición registrada por las encuestas. Los disfraces utilizados para vender la “reparación histórica” no dieron resultado. Nadie pudo “comunicar bien” el descarado robo al sector pasivo.

 La respuesta popular sumó sectores y descolocó a los aparatos. Comenzó con marchas sindicales y una variada sucesión de actos que culminaron en la impactante manifestación de los movimientos sociales. Hasta la CGT tuvo que despertarse con un paro que anuló, relanzó y finalmente obstruyó. La inmensa movilización de medio millón de personas retrató el descontento general. Diversas organizaciones confluyeron en un mitin de elevada combatividad y densidad social.

 Numerosos votantes de Cambiemos se sumaron (o convalidaron) la protesta. Por eso Macri ni siquiera consideró la convocatoria a una marcha derechista de la clase media contra los sindicatos. La receta de abril quedó desactualizada. Esta vez una parte de sus seguidores acompañó a los jubilados con impactantes cacerolazos nocturnos.

 

Por Adrián Piva

16 de Diciembre de 2017

La pregunta sobre el carácter del gobierno Cambiemos ha recibido dos grandes respuestas. La primera, centrada en una determinada definición de su objetivo principal, puede sintetizarse en la expresión “gobierno del ajuste”. La segunda, que puso énfasis en la composición del personal de gobierno puede resumirse en su definición como “gobierno de los CEOS”. Ambas respuestas encuentran fundamentos en aspectos contrastables de la composición y acción del gobierno. Es indudable que desde su asunción ha llevado a cabo medidas que apuntan – no siempre de manera consistente – a la reducción del gasto público, centralmente la reducción de subsidios al transporte y la energía, y a la redistribución regresiva del ingreso. También es innegable que desde 1983 nunca ha habido tantos funcionarios procedentes del mundo empresario, en particular, de la alta gerencia. Sin embargo, un análisis riguroso de la acción y los resultados de gobierno nos da una imagen más matizada. La magnitud del ajuste es más bien modesta en términos comparativos y la orientación general de las políticas – sobre todo a la luz de las medidas efectivamente implementadas, más allá de los intentos iniciales del gobierno – no responde linealmente a una fracción o agrupamiento empresario. Si esto es así, y aquí sostendremos que efectivamente lo es, el problema de la caracterización del actual gobierno permanece abierto. En lo que sigue intentaremos dar algunos argumentos a favor de la hipótesis de que el rasgo más específico de este gobierno es su objetivo de restaurar la autoridad del capital a nivel social y en el lugar de trabajo. Pero también que ha sido capaz de presentar esta tarea como la de una restauración del orden y la autoridad de la ley sin más adjetivos. Dio así expresión a la demanda de orden de amplios sectores de la población y encontró de ese modo fundamentos para la construcción de consenso en torno al programa restaurador.

 

Daniel Bensaïd

Traducción: Valentín Huarte

En este texto, que sirvió de base para un informe presentado en el IIRF (Institut international de recherche et de formation), en el marco de un ciclo sobre la revolución cubana llevado a cabo en abril-junio 1985, Daniel Bensaïd vuelve sobre la forma en que la revolución cubana ha planteado cuestiones centrales para toda estrategia revolucionaria.

En este breve informe sobre la revolución cubana, examinaremos tres cuestiones centrales para el desarrollo de la revolución socialista:

  1. Una situación específica de dualidad de poder y la transformación por transcrecimiento de una revolución democrática en una revolución proletaria.
  2. La formación de una dirección revolucionaria en el curso mismo de ese proceso.
  3. El acto de nacimiento de un Estado obrero y sus características particulares.

Es inútil remarcar en esta introducción la importancia que reviste hoy en día volver sobre la revolución cubana, con el fin de identificar las numerosas similitudes y las diferencias con el proceso revolucionario en curso en Nicaragua.

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Sobre Revista Intersecciones

Revista INTERSECCIONES es una publicación colaborativa porque se nutre de aportes y reflexiones diversas, de disciplinas y proveniencias heterogéneas con un horizonte común: aportar en la búsqueda de intersección entre todxs aquellxs que hoy pensamos que no hay recetas preconcebidas y que el camino hacia la superación de las múltiples opresiones está por construirse.